domingo 25 de octubre de 2009

Una, Santa, Católica y Apostólica

La pasada semana todos los católicos tuvimos una gran noticia, pues desde la Santa Sede y con acuerdo del Arzobispo de Canterbury, lo que le da una especial significación, se ha creado una nueva figura jurídica en la Iglesia para Inglaterra y demás países donde la Comunión Anglicana tenga relevancia (Escocia, Irlanda del Norte, Estados Unidos, etc.). Esta figura tratará de ser el marco idóneo para aquellos anglicanos que deseen entrar en comunión plena con la Santa Iglesia Católica y el Santo Padre sin por ello perder la tradición (litúrgica, música, etc. ) que impregnaba a la Iglesia de Inglaterra. Esta nueva creación desde el Vaticano no es un acto irreflexivo ni beligerante; es una respuesta razonada y coordinada con la Iglesia de Inglaterra para atender a las miles de súplicas y ruegos que habían llegado a la Santa Sede de fieles, presbíteros y obispos anglicanos con el objeto de convertirse a la verdadera Iglesia.

Este vuelco en la balanza no debería de sorprender a nadie que conozca un poco de la historia religiosa de Inglaterra en los últimos 200 años. Desde el Cardenal Newman hasta nuestros días se ha pasado de una situación de flagrante marginación del catolicismo, a una situación en la que había montones de conversiones diarias del anglicanismo al catolicismo. Conversiones, por otro lado, bien entendibles debido a la deriva protestantizante que ha tenido la Iglesia de Inglaterra en los últimos años: sacerdocio femenino, ordenaciones a presbíteros y obispos que mantenían públicamente relaciones homosexuales, bendición de los matrimonios entre homosexuales.... entre muchos otros tipos de cambios que han terminado por abrir una brecha definitiva entre el sector protestante -low church- y el anglocatólico -high church- y causando que muchos de los fieles de este segundo sector hayan comenzado a dudar de sus convicciones anti-papistas. Puede resultar curiosa esta deriva que se está mencionando, más para cualquier católico las respuestas son obvias. La rama que se desprende del arbol terminará por secarse: y con una parte de la Iglesia que se desprende de su alma, esto no puede ser de otro modo, pues dejarán de recibir las gracias divinas y, con ello, todo beneficio que pudiesen tener.

Podemos ver como al final la llamada del Señor prevalece sobre tantos y tantos prejuicios humanos, como tantas oraciones y ruegos comienzan a surtir efecto y como las predicciones de muchos se han visto al fin cumplidas. Ya en 1840-50 San Juan Bautista María Vianney, Cura de Ars, decía al Obispo de Birminham, que la que en su día fue "Isla de Santos" no tardaría demasiado en volverlo a ser; y parece obvio que no andaba desencaminado.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Mis cartas londinenses: "Canterbury, el medievalismo redivivo"

Canterbury nos recibe con el aire de una ciudad que vivió su mayor esplendor en la baja edad media al rededor de una catedral. Esa magnífica construcción preside la ciudad sin que quepa lugar alguno a la duda.

La catedral de Canterbury debe identificarse más con una pequeña ciudad que con un edificio singular: claustros, escuela, palacio, viviendas, capillas, campo... Del edificio principal cabe destacar el delicioso coro de madera, los tres púlpitos -que marcan las tres subdivisiones de la nave-, y las hermosas capillas laterales dedicadas a santos. Especial mención entre estas requiere la dedicada a Santo Tomás Becket, con sus restos mortales y un cirio iluminando el lugar exacto donde murió. Este santo de común adoración para anglicanos y católicos, nos hace pensar como la historia del catolicismo en Inglaterra tiene fundamental parte escrita entre los solemnes muros de esta catedral, ahora el centro del protestantismo anglicano.

La cripta de la catedral tiene unas hermosas pinturas murales y un ambiente de recogimiento, todo ello chafado por las ya clásicas innovaciones progre-eclesiales. No así la Sala de Capítulos, donde reyes, obispos y otros magnos personajes ayudaban a dar verdadera profusión a la decoración de la bóveda. Y sin duda, no puedo evitar reseñar el claustro mayor, de un gótico inglés inconfundible.

Habiendo terminado mi paseo catedralicio mi dirigí a tomar un té, y fue en las Tiny Tim's Tea Rooms. En este edificio de estilo medieval, con sus paredes caladas y sus oscuras vigas de madera a la vista, se ofrece un ambiente relajado, con piano en directo, acompañado de deliciosos sandwiches y bollos. Tan pronto hube comido algo, decidí terminar mi visita a Canterbury callejeando un poco y visitando el rio y los restos del castillo normando.

En definitiva, la alegre y hermosa ciudad de Canterbury ofrece el encanto de lo medieval al visitante y le permite descansar y pasear, mientras deja a su mente transportarse a otras épocas dignas de ensueño.

martes 4 de agosto de 2009

Mis cartas londinenses: "The Breakfast Club"

Retomo estas crónicas no sin un cierto rubor de vergüenza, determinadas complicaciones en un principio y vagancia imprudente después, me mantuvieron con pocas ganas de escribir nuevos artículos. Ahora, ya desde España, escribiré los últimos artículos de mis cartas londinenses valiéndome de unas notas tomadas en su momento y, después, pasaré a escribir sobre lo que toque... a saber que se me ocurre. Procedo:

Adentrarse en el barrio de Angel es toda una experiencia: es un barrio tranquilo pero vivo, donde mercadillos, pubs y estrambóticos comercios conviven en un ambiente genuino y poco turístico.

Una de las perlas de Angel es el Breakfast Club, un local tremendamente ecléctico, de esos que parecen hechos a retales en un mal día; el resultado es inmejorable. Los desayunos son de regimiento, vamos el nombre de uno de estos, Full Monty, lo dice todo, creo: buen bacon alubias, huevos revueltos, tomates... lo que biene a suponer una buena enchenta, entendámonos. Si algo tengo que criticar son las salchichas, que me parecen evidentemente mejorables; aunque advierto que yo soy un purista de las Cumberland.

Solo o acompañado, sirve para leer, escribir o seguir la jugada de alguna probable divertida situación o conversación aledaña. Me quedo con el lema del sitio: "Nunca trabajes antes de desayunar. Y si tienes que hacerlo... desayuna primero". Buena filosofía y estómago lleno, uno se siente vuelto a nacer, ¿mejor preparación para un nuevo día?.

martes 7 de julio de 2009

Respuesta a Monsieur de la Potterie

Ya que me citan a realizar una cadena bien sencilla y que no requiere más que abrir la página de un libro, me dispongo a ello; lo que además me sirve de forma de hacer una actualización simplona y que salve este blog de la inactividad a la que servidor lo había dejado llevar negligentemente. Ruego, además, disculpas por esto último a los pocos seguidores del mismo. Ahí vamos:

Quinta frase de la página 161 de "Los Borbones de España", de Conde Roberto de Custine:

"En cuanto a esto citaré con particularidad un batallon de guias que pordujo en mí un efecto extraordinario, porque me recordó nuestros hermosos batallones de la Guardia Real en traje de camino." (fatas de ortografía incluidas en mi edición del libro"

miércoles 10 de junio de 2009

Mis cartas londinenses: "El victorianismo redivivo o, simplemente, Bath"


La pasada semana empeñé una jornada dispuesto a encarnarme en la piel de una cuarentona victoriana que decide divertirse y curar el estress de la vida social en una sencillo fin de semana con amigas, ¿y qué mejor placer victoriano de cuarentona que ir " a tomar las aguas"? Así que allí puse rumbo: Bath. La villa en la cual las aguas termales fueron disfrutadas por romanos, encarnadas por victorianos y explotadas por mundanos.

Al poco de llegar a las susodicha villa en tren, los pasos nos llevan sin pérdida desde la estación, Bath Spa, a la Abadía de Bath, hermoso ejemplo del gótico de la cual se dice que su origen fue de inspiración divina. Quien sin duda la tenía fue el organista que me recibió entre arreglos de Bach y Peter King.

Desde la plaza de la Abadía lo tenemos todo servido: el Balneario -donde me delecté en un poco mi egolatría durante unas horas, y del cual recomiendo las vistas que hay desde la piscina del techo- los baños romanos, el salón de té y, por supuesto todas las hermosas calles del centro. Porque, personalmente, el encanto de Bath no reside en ningún edificio en concreto, si no en un conjunto arquitectónico muy bello y que parece no haber sido tocada desde antes de 1914; así que seguí mis propios consejos y me dediqué a callejear.


Ahora bien, tres sitios si merecen mención expresa. El primero es el "Cirque" y el "Royal Crescent" un conjunto de edificios que representan la más pura esencia de la arquitectura de la burguesía y nobleza victoriana y famosa ser "las más bellas y perfectas calles de Inglaterra". El segundo es menos famosa, menos turística e igualmente envidiable y encantador; en lo alto de la colina en que Bath se sitúa y con panorámicas de toda la ciudad encontramos "Candem Crescent", de nuevo una calle que podríamos tachar de perfecta, con casas de piedra con columnata y al rededor de la cual, si era posible mejorar las cosa, parecen florecer excelentes Pubs de lo más tradicional.

El tercero son la "Pump Room", salón de té oficial de la ciudad, intacto también desde antes del '14 y que con piano en vivo de fondo ofrece un ambiente agradable -teléfonos móviles prohibidos- y unos "scones" deliciosos. Como detalle, lo más victoriano de todo; desde las profundidades las aguas termales alimentan una hermosa fuente de piedra y bronce dentro del salón de té que mana esas "revitalizantes y vigorosas" aguas, que uno puede pedir a un atento camarero. Eso es, tomar las aguas.


Así de simple, a cambio de un "excuse me" y el mal trago de beber ese vaso de agua caliente y de desagradable olor, uno puede sentirse, entre champagne y clotted cream, trasladado a un universo decimonónico que, en Bath, todavía no ha muerto.

lunes 8 de junio de 2009

Visiones en Parliament Square: "Eminente victoria"

Las elecciones de ayer nos dejaron a muchos muy contentos por la victoriosa cosecha, en efecto, hemos ganado las elecciones. Pero si bien la victoria es eminente e indiscutible, no parece que resulte tan evidente como yo creía. Y es que resulta que he escuchado como muchos cuelgan la medalla de la victoria al PP cuando, e insisto en su indiscutibilidad, la victoria nos la llevamos los abstencionistas.

Y no solo en España, claro que no, si no que la participación media europea rondó el 43%, dejando, por ende, una abstención, aproximada, del 56%. El problema es que Europa, como decía el otro día, no se cansa ni a tiros. Aunque la participación se inferior al 50%, Europa ni se preocupa; imagino que la reflexión sería algo similar a "si no votan tampoco se preocuparán por lo que aquí hacemos" y, claro, así seguir con la tangana es más facil.

No deja de ser siginificativo que un país fundador como es Holanda, configure como segunda fuerza política -con igual número de escaños que la primera- a un partido flagrantemente antieuropeo. Menor sorpresa la da Reino Unido donde los euroescépticos ganan por mayoría aplastante: 24 para los conservadores, 13 para el UKIP y 2 para el BNP, partidos con notables diferencias en su grado de euroescepticismo, pero que siguen siendolo al cabo.

Pero, como digo, esto no cambiará nada. Partido Popular Europeo y Partido Socialista Europeo seguirán pactando las votaciones y el mensaje de todos los políticos y medios de comunicación seguirá siendo lo europeos que somos todos y lo bien que nos va, Europa mediante.

miércoles 3 de junio de 2009

Visiones en Parliament Square: "El Tratado de Lisboa"

Parece que es muy evidente hablar de Europa ahora que se celebran elecciones europeas y, en efecto, es debido a ello que el debate sobre el Tratado de Lisboa a vuelto a surgir en el debate público británico.

El Tratado de Lisboa es el remiendo ideado por los maquiavélicos líderes europeos para salvar el flagrante fracaso de la Constitución. Y digo remiendo porque no es más que eso, hacer lo mismo pero con una pieza de menor calidad -incluso- y tratando de que no se note; y digo maquiavélicos porque me temo que se aplica la teoría de Maquiavelo en toda su extensión : el príncipe, en este caso los príncipes europeos, han de actuar a costa los principios de la moral, la razón o la religión para mantener el estado.

En el susodicho tratado los estados conformantes de la Unión cenden competencias a mansalva en aras de crear (o fortalecer) un estado federal europeo con todas las consecuencias. Creación de una Presidencia estable y electa, creación de una especie de "ministerio de exteriores", creación de un cuerpo diplomático en toda su extensión, capacidad para ratificar otros tratados y acuerdos internacionales sin consultar a los estados miembros y, entre otras cosas, la pérdida del derecho a veto de los estados miembros en 60 cuestiones. Decisiones tan importantes como estas se han intentado pasar por la puerta de atrás, pretendiéndose -con éxito en algunos estados- que no saliesen al debate público las cuestiones más relevantes del mismo. Decisiones tan importantes como estas han sido acordadas a base de acuerdos entre los jefes de estado y gobierno, en el mejor de los casos, previa ratificación parlamentaria.

Solamente Irlanda (y parece ser que Reino Unido también se sumará a esto) decidió convocar un referendum en el cual salió un abrumador "NO". Las reacciones ante el "no" fueron todas de un mismo patrón ("pobrecitos que no saben lo que hacen"), sin que nadie se plantease en ningún momento que quizá "no" significase realmente "no". En cualquier caso, el tema se tomó con muy poca seriedad, llegando a decirse que quizá hubiera que seguir adelante y decidiéndose, finalmente, que había que hacer un nuevo referendum. ¿Las razones oficiales para hacer un referendum? No las sé, seguro que hay cualquier escusa panfletera político-jurídica. ¿Las reales? Europa tiene que ir adelante a toda costa, lo queramos o no.

Si el próximo domingo deciden ir a votar -cosa que les desaconsejo personalmente- piensen que todos los partidos pro-europeos que nos representan allí siguen la misma política: o si o si, todo para "Europa" pero sin los europeos. No podemos creernos eso de unas elecciones europeas en clave nacional, allí se está decidiéndo nuestro futuro; pero sin que nos enteremos.